Una como tantas otras fue aquella noche en la que buscábamos un lugar eriazo donde gitar fuertemente el nombre de un país en nombre de la estupidez. Italo parecía ser el único que sólo se reía por lo tonto que resultaba ser fonéticamente aquella palabra, mientras que para Richard también resultaba ser una prueba de bagaje cultural, pero para Marcelo era diferente quizás ni yo lo entendía, aunque creía mirarlo con cara de "sí, jaja te entiendo wueón". Nos juntamos en una plaza cercana y ansiosos por experimentar alcohol, uno que otro
pito y cigarros, emprendimos rumbo a una botillería, en donde nos atendio un viejo de mierda con cara de "pendejos reventaos", y que xuxa se tenia que meter el wueón, por eso mismo, cuando nos marchamos le gritamos varias puteas y cagaos de la risa nos fuimos a tomar la 5 que nos llevaría al tan anhelado bar "La Playa". En la micro abundaban los garabatos y las subestimaciones de Richard a pito de nada; igual me sentía bien, como con los mios, mis amigos, los de la media y que ahora tomaríamos rumbos paralelos, por eso me gustaba, porque sentía melancolía del presente, y eso, me daba confianza y seguridad para gritar fuertemente en el ultimo asiento de la micro, que nos llevó por moneas, wuebas como un "CAFEEEERRY" o algo así, recordando momentos de complicidad en la sala de clases. El Italo más que ensimismado parecía un wueón insípido, pero probablemente sólo lo parecía, mientras que Marcelo se limitaba a opinar wuebas con gestos y sonidos que no decían nada. Así eran nuestros viajes, como el de aquella noche, con personajes conocidos de nuestro liceo que nos miraban como personas o un grupo lejano. Ellos se bajaban en el mismo paradero, pero nosotros nos reíamos bestialmente del regetón, y de aquellos seres que disfrutaban con ese roce tan mundano, lleno de sexo y de hedonismo. Nosotros íbamos a escuchar Rock, a beber cervezas, a conocer minas interesante que jamás aparecieron, salvo su imágen: la de una chica light, con atuendos largos y de colores, con lentes (que por un convención social se aprecia como "intelectual") y que se dejaban llevar sólo por la música. Ahí queríamos estar nosotros, ahí con esas chicas, o ahí pareciendo ser lo que no somos, o lo que éramos pero que no era necesario demostrar. Al final nos reíamos de esa postura basura, pero en el fondo queríamos conocerlas, porque guardábamos una pequeña esperanza de asombrarnos, de encontrarnos con algo que nos sorprendiera gratamente a punto de dejarnos mudos. Basura, porque terminabamos todo con chela y cigarro en mano escuchando y viendo a aquellos que siempre quisieron ser una estrella de rock, que no lo eran, salvo para aquellas mentes borradas que seguían y se movían al ritmo de un rebelde que estaba siempre al lado del camino, o del otro que prefería morir de hambre a ser un conchadesumadre. Esa noche el Italo apenas se movía y reía con nosotros, sin cachar (como muchas veces) el porqué de nuestra desatada locura, convirtiéndose de esa manera, en un testigo más del desenfreno. Así
hasta las 5 de la mañana, sabíamos que era hora de irse, y cuando dejabamos el local, la noche ya se terminaba, y como en tantas otras, volvíamos a salir ebrios comprobando una vez más que ese carrete habia sido como tantos otros, pero que igualmente terminó por satistfacer nuestra ganas de borrarnos del mapa, aunque sea por un instante. Lo que nadie sabía eso si, era que esa sería nuestra última salida, nuestra última noche, porque ahí fue cuando nos perdimos, cuando caminamos cagaos de hambre, divagando, con ganas de dormir, y de hacer nuestras vidas, de botar toda esa mierda que vivimos juntos y que se reflejó en poca risa y en cuestionamientos inaudibles. Noche trágica aquella, noche en que se perdió identidad y seguridad. Ahora no sabemos como llegar, sólo sabemos que podemos juntarnos, gritar e ir, pero no sabemos si la noche será igual, ya no es 5, es 603, quizás ahí está la wuebá. Igual me gustaría reirme de y con los cabros, de cachar qué piensa Marcelo cuando alguno habla, o porqué el Italo no expresa sus cagadas de sentimientos o porqué el Richard usa la risa y la burla para cubrir sus espaldas, y eso es lo que me gustaba, quizás lo que me gusta, ya que después de todo, esa plaza, ese viejo culiao arrogante y sabelotodo de la botillería; esos músicos reventaos, esos gritos de libertad AL FIN!, esas chelas, esas mujeres nos esperan... Pero dónde?
3 comentarios:
Y yo q pensaba q era real...
jajajajja
Wenu...
pero tiene su toque de realismo...
aunq si no me hubieras dicho seguiria pensando q de verdad ocurrió.. o sea... hasta q lo terminara de leer... pq al final dices q esas chelas y esa mujeres los esperan, pero donde???
es ahí el punto en donde caxé q no era na pos...
en fin...
comento rapidamente pq va a empezar la pelicula y mi hermano me está quitando el pc...
Sigue escribiendo y no dejes botao tu blog!!!
y aunq no sea calderon!!! jahajhajha igual me gusta como escribes.
xauuuuuu
Interesante!
Me encontré por casualidad con tu blog, y hace tiempo la verdad que no leía como algo tuyo, o algo asi. no sé.
fue bueno supongo
tiene como esa capacidad de dejarte metido en la historia o medio en blanco
me gustó =)
saludos erick!
Interesante!
Me encontré por casualidad con tu blog, y hace tiempo la verdad que no leía como algo tuyo, o algo asi. no sé.
fue bueno supongo
tiene como esa capacidad de dejarte metido en la historia o medio en blanco
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saludos erick!
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